Codelco abrió el seminario de la Bolsa de Metales de Londres: discurso completo / Codelco opened the London Metal Exchange Week: full speech

Londres, 9 de octubre 2023.- El presidente del directorio de Codelco, Máximo Pacheco, abrió el seminario anual de la Bolsa de Metales de Londres. A continuación, su discurso completo: objetivos, transparencia, desafíos y proyecciones; medidas a corto, mediano y largo plazo, la minería sostenible en la sociedad.

“No hace mucho tiempo, el objetivo principal de nuestra industria era generar ganancias y valor para nuestros accionistas. Todo estaba orientado a optimizar los procesos productivos y reducir costos para aumentar el flujo financiero y mantener retornos positivos en un mercado altamente competitivo.

Con ese propósito, fomentamos la innovación y fuimos el motor de desarrollo de importantes sectores de la economía, con los que colaboramos para elaborar mejores sistemas de carga y acarreo, gestión y control, soporte de rocas, simulación, modelación, ventilación, automatización, robotización y teleoperación para nuestras minas a cielo abierto y subterráneas, así como para avanzar en la lixiviación en pilas. La minería también impulsó la modernización de tecnologías de fusión y refinación, que permitieron producir cobre de mayor pureza y calidad.

Pero han ocurrido cambios profundos en la sociedad y hoy las expectativas son más exigentes de parte de las comunidades locales.

Los consumidores y los inversionistas fueron generando una creciente conciencia corporativa acerca de la importancia estratégica del cuidado del medioambiente y de la sostenibilidad, además con vínculos sólidos con las comunidades.

La transparencia y la ética se reafirmaron como guías de nuestras decisiones.

El año pasado, en este mismo foro, todos llegamos convencidos y nos fuimos aún más comprometidos con robustecer los indicadores ESG como único camino posible hacia el futuro. Y nos fuimos con una tarea: ser socios del planeta y contribuir a la lucha contra el cambio climático con más cobre, para satisfacer la creciente demanda que implica la transición energética.

En estos últimos doce meses, esta conversación se intensificó, porque, si bien tenemos suficientes reservas de cobre para respaldar dicha transición, aumentó el riesgo de que la oferta no satisfaga la demanda en la próxima década. Con un riesgo adicional: la Comisión de Transición Energética identificó el riesgo de que la demanda mundial de cobre supere, incluso, las reservas de cobre en el mundo.

En un informe reciente de S&P Global, se proyecta que la demanda de cobre se duplicará para 2050. Wood Mackenzie, en tanto, proyecta una brecha entre oferta y demanda de 6,5 millones de toneladas para 2031.

De esto pueden surgir varias preguntas:
-¿Habrá suficiente cobre para satisfacer esa demanda?
-¿Podemos quedarnos de brazos cruzados a riesgo de no cerrar la brecha?
-¿Sólo la industria del cobre debe plantear soluciones?
No hay una respuesta fácil. Todo dependerá de la rapidez con que avance la transición energética y hacia qué otras industrias se expanda la necesidad de cobre.

Por nuestra parte, y ahora hablo en nombre de todos los que estamos aquí, no estamos de brazos cruzados. Hemos activado conversaciones y acuerdos de colaboración en todos los foros globales para combatir esta brecha.

El consenso global es que la solución requiere un esfuerzo concertado entre la industria y los diferentes stakeholders. Entre los actores más destacados se encuentran el Estado, la sociedad, las organizaciones sociales, la academia, otros sectores empresariales y los centros de innovación y desarrollo.

Nuestra capacidad para aumentar la producción de cobre depende del desarrollo de nuevas minas, la adopción de tecnologías que mejoren la productividad y la innovación para promover la reutilización.

Una transición sostenible hacia tecnologías de energía renovable solo será posible si todos estos actores colaboran y planifican conjuntamente cómo promover la disponibilidad y el uso responsable del cobre.

El mensaje clave que quiero transmitirles hoy, como Codelco, es nuestro pleno compromiso de desarrollar los enormes recursos y reservas de cobre que poseemos, a través de nuestros proyectos estructurales que extenderán la vida de nuestras minas en al menos 50 años, en un manera amigable con el medio ambiente y las comunidades, pero también recuperar nuestros niveles de producción a partir del próximo año para alcanzar en 2030 la meta de producción de 1,7 millones de toneladas.

Codelco considera que éste es nuestro aporte a las necesidades de cobre del mundo, asumiendo nuestra responsabilidad como primer productor de cobre.

Los incumbentes

El principal desafío de los Estados es coordinar a los diferentes actores y reducir la incertidumbre. Por “incertidumbre” no me refiero sólo a impuestos como los royalties mineros. Me refiero a la rapidez con la que podemos avanzar globalmente como industria para responder a la necesidad de contar con un suministro poderoso de minerales críticos, como el cobre y el litio, para proporcionar infraestructura estratégica, construir una estructura sólida de proveedores, una buena cadena de suministro y el respectivo desarrollo tecnológico asociado.

La transición energética requiere de políticas públicas que resuelvan los problemas de los ciudadanos y que combinen la máxima protección ambiental y social con la velocidad necesaria para habilitar nuevas minas. Esto implica construir legitimidad social como industrias y buscar formas de agilizar los permisos, que hoy demoran entre tres y cinco años en promedio para iniciar un nuevo proyecto.

Por el lado del Estado, se requiere, además, ser el gran articulador de la colaboración público-privada entre diferentes servicios públicos, empresas y centros de estudios, así como entre sectores expertos en innovación y desarrollo, para permitir el despliegue de nuevas tecnologías de procesamiento de minerales que compensará parcialmente la disminución en las leyes del mineral.

Estas tecnologías incluyen la recuperación de partículas gruesas, la lixiviación de sulfuros y la optimización de procesos con inteligencia artificial. Estos avances son especialmente relevantes en materia de minería subterránea, donde estamos en la frontera del conocimiento y es urgente encontrar respuestas innovadoras a problemas que hasta ahora desconocemos.

Si se introducen a escala y de manera rentable, estas innovaciones podrían traer cobre adicional al mercado y, a su vez, cerrar parte de la brecha de oferta. Según Wood Mackenzie, el surgimiento de nuevas tecnologías y la aceleración de otras que ahora se encuentran en etapa piloto pueden sumar entre 4,6 millones y 8 millones de toneladas de oferta adicional hacia 2032. En Chile estamos avanzando en estas tareas para hacer nuestra contribución.

Otro tema asociado al ecosistema de innovación y desarrollo son las nuevas tecnologías que mejoran el desempeño de la minería urbana. Este último concepto, iniciado en los años 80 en Japón, busca devolver el cobre al círculo productivo al final de su vida útil, agregándole un nuevo valor. Aprovechar este concepto también ayudará a cerrar la brecha entre la oferta y la demanda de cobre en los próximos años.

Hoy, 8,7 millones de toneladas de cobre se obtienen de fuentes minerales recicladas. Esto equivale al 32% de la demanda de cobre. Las estimaciones revelan que dos tercios del cobre extraído desde 1900 todavía tienen un uso productivo en las ciudades, generalmente en edificios y redes eléctricas o de telecomunicaciones. Una política pública para mejorar los índices de recolección, clasificación, recuperación y reciclaje permitiría valorizar los residuos de cobre.

¿Qué estamos haciendo en Codelco para seguir siendo líderes en producción?

CORTO PLAZO

En este escenario global, uno de los desafíos de corto plazo de Codelco es recuperar la producción de la caída que experimentamos durante los periodos 2021 y 2023, que involucra más de 250 mil toneladas. No nos equivoquemos: nos preocupa nuestra caída de la producción. Estamos haciendo importantes esfuerzos (como empresa y a todos los niveles) para revertir esta situación y empujar a elevar nuestra producción a partir de 2024.

Para lograrlo, hemos identificado entre otras, las siguientes medidas inmediatas:

  • Continuar actualizando nuestro modelo de operación en todos los yacimientos.
  • Asegurar el desarrollo minero de la División Ministro Hales.
  • Asegurar la continuidad operativa y las soluciones necesarias para el sistema de manejo de materiales.
  • Recuperar activos: planta concentradora de Andina y la fundición de Chuquicamata.
  • Fortalecer nuestro plan de austeridad.


Estamos en la parte más profunda de un valle productivo. Pero les tengo buenas noticias: 2023 será el momento más bajo de nuestro plan de desarrollo futuro.

Nuestra producción aumentará paulatinamente a contar de 2024 y según las proyecciones de largo plazo, volveremos en 2030 a una producción propia equivalente a 1,7 millones de toneladas.

MEDIANO PLAZO

Quienes me acompañan en este salón comprenderán mejor que en ningún otro lugar la titánica tarea que ha significado para Codelco construir cuatro grandes proyectos estructurales en simultáneo. Nuestro Capex anual supera los US $4.000 millones y ninguno de estos proyectos estructurales tiene un monto de inversión inferior a los US $2.500 millones.

El desafío es mayúsculo, además, debido a la creciente complejidad en términos constructivos y por lo que significa para nuestro balance financiero. Sin embargo, aquí no hay dilemas. Este compromiso lo asumimos desde el año 2011, cuando iniciamos la construcción de nuestros dos proyectos mineros más importantes -Chuquicamata Subterránea y los nuevos niveles de El Teniente. Sólo recordarles que tanto Chuquicamata como El Teniente tienen cada uno más de 100 años de vida produciendo cobre.

Hoy, 12 años después de plantearnos este desafío, nuestra prioridad es terminar estos proyectos Brownfield antes de que finalice la década. Se trata de una tarea titánica, sin precedentes en nuestra industria, sobre todo dada la complejidad de los proyectos que deben interactuar con minas que se encuentran actualmente en operación, con el alto nivel de riesgo que esto implica.

La misión de quienes lideramos la empresa no sólo se limita a mejorar nuestro desempeño productivo actual sino también a darle a Codelco 50 años más de vida, con el propósito de ser un pilar del desarrollo sustentable en Chile y el mundo. Es un objetivo ambicioso, sin duda, pero muy inspirador y catalizador de los cambios que estamos implementando.

Este año reforzamos nuestros equipos de proyectos, buscando mejorar la gestión y calidad de ejecución de estas megaobras. En estos últimos años, hemos comprendido mejor la geotecnia y la geomecánica, cómo se comportan las rocas a esos niveles de profundidad, por lo que estamos ajustando algunos diseños y las técnicas de explotación que nos permitirán la continuidad de su crecimiento.

Para financiar estas inversiones, en Codelco debemos recurrir a recursos propios y, principalmente, endeudarnos, por la política de dividendos que nos aplica por ser una empresa estatal. Nos esperan por delante muchos años de uso intensivo de capital, pero es lo que corresponde hacer para aprovechar plenamente nuestra experticia y nuestra riquísima base minera.

Nuestro dueño, el Estado de Chile, es plenamente consciente de ello. Por eso, la administración del presidente Gabriel Boric, por primera vez en nuestros 52 años de historia, ha definido que podemos retener el 30% de nuestras ganancias entre 2021 y 2024.

Ser una empresa estatal es una ventaja comparativa. Nos permite mantener la confianza de quienes más saben sobre balances financieros y entienden nuestra sólida base minera, experiencia profesional y técnica, sólido gobierno corporativo y reputación internacional.

Cuando nuestros niveles de inversión disminuyan, estos proyectos nos permitirán recuperar nuestra producción, reducir costos y mejorar la productividad. Esto impactará positivamente los indicadores financieros de nuestra empresa, lo cual es de importancia estratégica para Chile.

LARGO PLAZO

Los proyectos de Codelco nos permitirán recuperar la producción, pero eso no es suficiente si queremos contribuir decisivamente a la lucha contra el cambio climático.

Ya estamos trabajando afanosamente para afrontar este desafío. Del total de reservas mundiales de cobre, el 21% reside en Chile: el 16% en manos de otras mineras y el 5,3% perteneciente a Codelco (equivalente a 47 millones de toneladas). Mientras tanto, nuestros recursos minerales suman 145 millones de toneladas.

Con esto, Codelco lidera el ranking mundial de reservas y ocupa el segundo lugar en recursos minerales.

Esta enorme base minera nos impone una responsabilidad ética con el planeta: debemos ser capaces de hacer viables estas reservas. Por lo tanto, estamos comprometidos en aumentar nuestra inversión en exploración. Entre 2012 y 2021, nuestro gasto promedio en este ítem fue de US$ 53 millones por año. Desde el año pasado, hemos más que duplicado esta cifra, con un promedio de 122 millones de dólares.

También estamos comprometidos con capturar las mejores tecnologías e innovaciones existentes. En los últimos 10 años, el presupuesto en innovación creció hasta llegar a un promedio anual de US$ 60 millones.

Hoy, desafiamos al ecosistema innovador a construir soluciones colaborativas que permitan la explotación económica de minerales de menor ley, yacimientos más profundos y con condiciones metalúrgicas complejas, al mismo tiempo que integren de manera efectiva las herramientas de una nueva generación en la exploración minera y aporten a la descarbonización de los procesos mineros de gran escala.

Citaré sólo algunos ejemplos:

  • Contamos con la mayor planta de tratamiento de óxidos y continuamos impulsando el avance tecnológico y la innovación en métodos de explotación no tradicionales como la lixiviación in situ y la lixiviación de sulfuros primarios.
  • Con la empresa japonesa Komatsu, avanzamos en una tunelera que sacará a las personas de operaciones riesgosas y no requiere el uso de explosivos, habilitando recursos de forma sustentable.
  • Desarrollamos el primer prototipo en el mundo de un sistema de carga de explosivos operado remotamente para minería subterránea mediante robótica.
  • Además, este es el primer equipo 100% eléctrico utilizado para la carga mecanizada de explosivos en minería subterránea en Chile (y probablemente en la región), reduciendo así las emisiones y facilitando la ventilación. Además, se puede operar de forma remota.
  • Desarrollo conjunto entre Codelco con NYK y Enaex de un piloto industrial de un corredor verde para el transporte de concentrado de cobre desde Chile, utilizando una nueva tecnología de barco propulsado con amoníaco verde.
  • Estamos trabajando en la optimización de herramientas existentes con inteligencia artificial para apoyar el diseño predictivo de minas.


Hoy queremos que nos midan no sólo por la situación productiva actual sino por todo lo que hemos hecho en los últimos 50 años y lo que estamos haciendo actualmente para extender la vida de nuestros principales yacimientos por otros 50 años más.

Codelco está trabajando intensamente para responder a las nuevas generaciones que saben que el cobre es un metal crítico para la transición energética y para enfrentar la crisis del cambio climático.

Para terminar quiero compartir con ustedes una reflexión: la minería, en todo el mundo, siempre está explorando. El pecho humano ha puesto todas sus fuerzas en hacer que la roca se convierta en algo valioso. Busca, busca y busca, para luego esforzarse en transformar la piedra en riqueza mineral, a través del trabajo arduo y mucho sacrificio, conocimiento y tecnología.

Hoy en día, en todas partes del mundo, la industria minera también está invirtiendo enormes cantidades de energía en una exploración social muy profunda: recuperar la confianza de la gente.

¿Dónde está esa confianza? O, aún más difícil: ¿se puede recuperar?

Quiero reconocer que no sé si se podrá lograr ni cuánto tiempo tomará recuperar la confianza en la minería de una sociedad además tan fragmentada. Pero estoy convencido de que, para que esto sea posible, se requiere profesionalismo y transparencia.

El mundo ha cambiado. Las demandas de minería sostenible están creciendo y nuestra industria está haciendo esfuerzos para hacer lo correcto. Algunos ejemplos de esto son:

  • Certificación de la producción (p. ej., Copper Mark) como elemento diferenciador.
  • El aumento de los planes de control de gases de efecto invernadero.
  • La transición hacia el suministro de energías renovables.
  • Inversiones y relaciones con las comunidades.
  • La implementación del Estándar Global de la Industria en Gestión de Relaves según los lineamientos del ICMM.
  • La reducción y eliminación del consumo de agua continental y acciones Water Positive.


A medida que continuamos explorando y transformando los recursos de la Tierra en minerales valiosos, también debemos embarcarnos en una exploración social profunda para recuperar la confianza de las comunidades y sociedades que dependen de nuestra industria. Reconocemos que este es un viaje desafiante, pero que estamos decididos a emprender con profesionalismo y transparencia.

La industria minera está evolucionando y estamos orgullosos de estar a la vanguardia de esta transformación. Nuestro compromiso con la sostenibilidad, la responsabilidad ambiental y el compromiso social nos guiarán en nuestro esfuerzo por ser no solo una parte del futuro, sino un vínculo crucial en la preservación de nuestro planeta. Juntos podemos forjar un camino hacia un mañana más sostenible y prometedor.”

(Fuente: Codelco)

London, October 9, 2023 – Codelco’s Chairman of the Board, Máximo Pacheco, opened the annual seminar of the London Metal Exchange. Here is his full speech: objectives, transparency, challenges and projections; short, medium and long term measures, sustainable mining in society.

“Not so long ago, the main objective of our industry was to generate profits and value for our shareholders. Everything was aimed at optimizing production processes and reducing costs to increase cash flow and maintain positive returns in a highly competitive market.

To that end, we fostered innovation and were the driving force behind the development of important sectors of the economy, collaborating with them to develop better loading and hauling, management and control, rock support, simulation, modeling, ventilation, automation, robotization, and teleoperation systems for our open-pit and subway mines, as well as to advance heap leaching. Mining also drove the modernization of smelting and refining technologies, which allowed us to produce copper of higher purity and quality.

But there have been profound changes in society and today expectations are more demanding from local communities.

Consumers and investors were generating a growing corporate awareness of the strategic importance of environmental care and sustainability, as well as strong ties with communities.

Transparency and ethics were reaffirmed as guidelines for our decisions.

Last year, at this same forum, we all came away convinced and left even more committed to strengthening ESG indicators as the only possible way forward. And we left with a task: to be partners with the planet and contribute to the fight against climate change with more copper, to meet the growing demand that the energy transition implies.

Over the past twelve months, this conversation has intensified because, while we have sufficient copper reserves to support the transition, the risk that supply will not meet demand over the next decade has increased. With an additional risk: the Energy Transition Commission identified the risk that global demand for copper will exceed even the world’s copper reserves.

In a recent report by S&P Global, copper demand is projected to double by 2050. Wood Mackenzie, meanwhile, projects a supply-demand gap of 6.5 million tons by 2031.

Several questions may arise from this:
-Will there be enough copper to meet that demand?
-Can we stand idly by and risk not closing the gap?
-Is it only the copper industry that must come up with solutions?
There is no easy answer. Everything will depend on how fast the energy transition progresses and to which other industries the need for copper expands.

For our part, and I speak now on behalf of all of us here, we are not sitting on our hands. We have activated conversations and collaborative agreements in all global forums to combat this gap.

The global consensus is that the solution requires a concerted effort between industry and different stakeholders. Among the most prominent actors are the state, society, social organizations, academia, other business sectors and innovation and development centers.

Our ability to increase copper production depends on the development of new mines, the adoption of productivity-enhancing technologies, and innovation to promote reuse.

A sustainable transition to renewable energy technologies will only be possible if all these actors collaborate and plan together how to promote the availability and responsible use of copper.

The key message I want to convey to you today, as Codelco, is our full commitment to develop the enormous copper resources and reserves we possess, through our structural projects that will extend the life of our mines by at least 50 years, in an environmentally and community friendly manner, but also to recover our production levels starting next year to reach our production target of 1.7 million tons by 2030.

Codelco considers that this is our contribution to the world’s copper needs, assuming our responsibility as the first copper producer.

Incumbents

The main challenge for governments is to coordinate the different actors and reduce uncertainty. By “uncertainty” I don’t just mean taxes such as mining royalties. I am referring to the speed with which we can move forward globally as an industry to respond to the need for a powerful supply of critical minerals, such as copper and lithium, to provide strategic infrastructure, build a solid structure of suppliers, a good supply chain and the respective associated technological development.

The energy transition requires public policies that solve citizens’ problems and combine maximum environmental and social protection with the necessary speed to enable new mines. This implies building social legitimacy as industries and seeking ways to expedite permits, which today take between three and five years on average to start a new project.

On the State’s side, it is also necessary to be the great articulator of public-private collaboration between different public services, companies and research centers, as well as between sectors with expertise in innovation and development, to enable the deployment of new mineral processing technologies that will partially compensate for the decrease in ore grades.

These technologies include coarse particle recovery, sulfide lixiviation and process optimization with artificial intelligence. These advances are especially relevant in subway mining, where we are at the frontier of knowledge and there is an urgent need to find innovative answers to problems that we do not yet know about.

If introduced at scale and in a cost-effective manner, these innovations could bring additional copper to the market and, in turn, close part of the supply gap. According to Wood Mackenzie, the emergence of new technologies and the acceleration of others that are now in the pilot stage could add between 4.6 million and 8 million tons of additional supply by 2032. In Chile we are making progress in these tasks to make our contribution.

Another topic associated with the innovation and development ecosystem is new technologies that improve the performance of urban mining. The latter concept, initiated in the 1980s in Japan, seeks to return copper to the productive circle at the end of its useful life, adding new value to it. Taking advantage of this concept will also help to close the gap between copper supply and demand in the coming years.

Today, 8.7 million tons of copper are obtained from recycled mineral sources. This is equivalent to 32% of copper demand. Estimates reveal that two-thirds of the copper mined since 1900 still has a productive use in cities, generally in buildings and electrical or telecommunications networks. A public policy to improve collection, sorting, recovery and recycling rates would make it possible to valorize copper waste.

What are we doing at Codelco to remain leaders in production?

SHORT TERM

In this global scenario, one of Codelco’s short-term challenges is to recover production from the drop we experienced between 2021 and 2023, which involves more than 250 thousand tons. Make no mistake: we are concerned about our drop in production. We are making significant efforts (as a company and at all levels) to reverse this situation and push to raise our production starting in 2024.

To achieve this, we have identified the following immediate measures, among others:

  • Continue updating our operating model in all deposits.
  • Ensure the mining development of the Ministro Hales Division.
  • Ensure operational continuity and the necessary solutions for the material handling system.
  • Recover assets: Andina concentrator plant and Chuquicamata smelter.
  • Strengthen our austerity plan.


We are in the deepest part of a productive valley. But I have good news for you: 2023 will be the lowest point of our future development plan.

Our production will gradually increase from 2024 and according to long-term projections, we will return in 2030 to our own production equivalent to 1.7 million tons.

MEDIUM TERM

Those who are with me in this room will understand better than anywhere else the titanic task that it has meant for Codelco to build four large structural projects simultaneously. Our annual Capex exceeds US $4 billion and none of these structural projects has an investment amount of less than US $2.5 billion.

The challenge is also enormous because of the increasing complexity in terms of construction and what it means for our balance sheet. However, there are no dilemmas here. We assumed this commitment in 2011, when we started the construction of our two most important mining projects – Chuquicamata Underground and the new levels of El Teniente. I would just like to remind you that both Chuquicamata and El Teniente have each been producing copper for more than 100 years.

Today, 12 years after we set ourselves this challenge, our priority is to complete these Brownfield projects before the end of the decade. This is a titanic task, unprecedented in our industry, especially given the complexity of the projects, which must interact with mines that are currently in operation, with the high level of risk that this implies.

The mission of those of us who lead the company is not only limited to improving our current productive performance, but also to give Codelco 50 more years of life, with the purpose of being a pillar of sustainable development in Chile and the world. It is an ambitious goal, no doubt, but very inspiring and a catalyst for the changes we are implementing.

This year we have reinforced our project teams, seeking to improve the management and quality of execution of these mega-projects. In recent years, we have better understood geotechnics and geomechanics, how rocks behave at these depths, so we are adjusting some designs and exploitation techniques that will allow us to continue their growth.

To finance these investments, at Codelco we must resort to our own resources and, mainly, get into debt, due to the dividend policy that applies to us because we are a state-owned company. We have many years of intensive use of capital ahead of us, but this is the right thing to do in order to take full advantage of our expertise and our very rich mining base.

Our owner, the State of Chile, is fully aware of this. That is why the administration of President Gabriel Boric, for the first time in our 52-year history, has defined that we can retain 30% of our profits between 2021 and 2024.

Being a state-owned company is a comparative advantage. It allows us to maintain the confidence of those who know the most about financial statements and understand our solid mining base, professional and technical expertise, strong corporate governance and international reputation.

When our investment levels decrease, these projects will allow us to recover our production, reduce costs and improve productivity. This will positively impact our company’s financial indicators, which is of strategic importance to Chile.

LONG TERM

Codelco’s projects will allow us to recover production, but that is not enough if we want to make a decisive contribution to the fight against climate change.

We are already working hard to meet this challenge. Of the world’s total copper reserves, 21% are in Chile: 16% in the hands of other mining companies and 5.3% belonging to Codelco (equivalent to 47 million tons). Meanwhile, our mineral resources total 145 million tons.

With this, Codelco leads the world ranking in reserves and ranks second in mineral resources.

This enormous mining base imposes on us an ethical responsibility to the planet: we must be able to make these reserves viable. We are therefore committed to increasing our investment in exploration. Between 2012 and 2021, our average expenditure on this item was US$53 million per year. Since last year, we have more than doubled this figure, averaging US$122 million.

We are also committed to capturing the best existing technologies and innovations. Over the past 10 years, our innovation budget has grown to an annual average of US$60 million.

Today, we challenge the innovation ecosystem to build collaborative solutions that enable the economic exploitation of lower-grade ores, deeper deposits and complex metallurgical conditions, while effectively integrating the tools of a new generation in mineral exploration and contributing to the decarbonization of large-scale mining processes.

I will cite just a few examples:

  • We have the largest oxide treatment plant and continue to drive technological advancement and innovation in non-traditional mining methods such as in-situ leaching and primary sulfide leaching.
  • With the Japanese company Komatsu, we made progress on a tunnel boring machine that will remove people from risky operations and does not require the use of explosives, making resources available in a sustainable manner.
  • We developed the world’s first prototype of a remotely operated explosives loading system for subway mining using robotics.
  • In addition, this is the first 100% electric equipment used for mechanized explosives loading in subway mining in Chile (and probably in the region), thus reducing emissions and facilitating ventilation. In addition, it can be operated remotely.
  • Joint development between Codelco with NYK and Enaex of an industrial pilot of a green corridor for the transport of copper concentrate from Chile, using a new green ammonia-powered ship technology.
  • We are working on optimizing existing tools with artificial intelligence to support predictive mine design.


Today we want to be evaluated not only by the current production situation but by everything we have done in the last 50 years and what we are currently doing to extend the life of our main deposits for another 50 years.

Codelco is working hard to respond to the new generations who know that copper is a critical metal for the energy transition and to face the climate change crisis.

To conclude, I would like to share with you a reflection: mining, all over the world, is always exploring. The human breast has put all its strength into making rock into something valuable. It searches, searches and searches, and then strives to transform the stone into mineral wealth, through hard work and much sacrifice, knowledge and technology.

Today, all over the world, the mining industry is also investing enormous amounts of energy in a very deep social exploration: to regain people’s trust.

Where is that confidence? Or, even more difficult: can it be recovered?

I want to admit that I do not know if it can be achieved or how long it will take to recover trust in mining in a society that is also so fragmented. But I am convinced that, for this to be possible, professionalism and transparency are required.

The world has changed. The demands for sustainable mining are growing and our industry is making efforts to do the right thing. Some examples of this are:

  • Production certification (e.g. Copper Mark) as a differentiator.
  • Increasing greenhouse gas control plans.
  • Transition to renewable energy supply.
  • Investments and community relations.
  • Implementation of the Global Industry Standard on Tailings Management according to ICMM guidelines.
  • Reduction and elimination of inland water consumption and Water Positive actions.


As we continue to explore and transform the Earth’s resources into valuable minerals, we must also embark on a deep social exploration to regain the trust of the communities and societies that depend on our industry. We recognize that this is a challenging journey, but one that we are determined to undertake with professionalism and transparency.

The mining industry is evolving and we are proud to be at the forefront of this transformation. Our commitment to sustainability, environmental responsibility and social engagement will guide us as we strive to be not only a part of the future, but a crucial link in the preservation of our planet. Together we can forge a path toward a more sustainable and promising tomorrow.”

(Source: Codelco)

Free translation to English by LiTriangSouthAm-News-