Argentina: La petrolera Tecpetrol consigue licencia social de comunidad de Jujuy para ingresar en operaciones de litio ▶️ Argentina: Oil company Tecpetrol obtains social license from Jujuy community to enter lithium operations

La petrolera Tecpetrol, de la multinacional Techint, logró su objetivo en la Puna jujeña: la aprobación de un sector de la comunidad indígena de Rinconadillas, ubicada en un pasaje aislado, a 3.200 metros sobre el nivel del mar, en lo más alto de esta región, para explorar la Laguna de Guayatayoc en busca de litio.

El territorio de la comunidad de Rinconadillas se encuentra en una de las zonas más conflictivas para la minería del litio: la cuenca que conforman el salar Salinas Grandes -una de las Siete Maravillas Naturales de Argentina- y la Laguna de Guayatayoc, donde desde hace 14 años un grupo de 38 comunidades se oponían al desembarco de las mineras, desarmando los planes de negocios de las compañías y del gobierno de Jujuy, que impulsa este tipo de actividad extractiva.

La comunidad de Rinconadillas era una de las 38 comunidades que se oponían a la minería de litio en sus territorios desde 2010. Entonces, las asambleas que gobiernan en estas comunidades decidieron que ninguna de las comunidades iba a tomar decisiones por separado y que actuarían en bloque. La cuenca es una sola, establecieron entonces, y la decisión frente a las mineras debía tomarse en conjunto. Decidieron “No al litio” y a través de cortes de ruta y demandas judiciales, que llegaron a la Corte Suprema de la Nación y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH), frenaron los objetivos de las empresas y el gobierno de Jujuy.

Sin embargo, durante el último año, un grupo de petroleras que desarrollaron divisiones mineras para ingresar en el negocio internacional del litio, comenzaron a dividir la alianza de las comunidades. La primera fue Pluspetrol, que logró que dos comunidades, Sauzalito y Quera y Aguas Calientes, se separaran del grupo y acordaran otorgarle a la petrolera la licencia social para operar en sus territorios. La segunda fue Pan American Energy en la comunidad de Lipán. El tercer caso es el de Tecpetrol.

Cómo se tomó la decisión


La decisión de la comunidad de Rinconadillas de otorgar la licencia social a la petrolera de Techint fue adoptada en un encuentro extraordinario el 21 de junio último. La comunidad está dividida en dos grupos. Un grupo se opone a la llegada de la minería frente a los riesgos ambientales y el peligro de la escasez de agua en una de las zonas más áridas del país.

Hay, en cambio, quienes están a favor y creen que Tecpetrol solucionará los problemas socioeconómicos de la comunidad: la falta de empleo y la falta de servicios básicos, ante la ausencia casi total del Estado jujeño y nacional.

El debate iba a darse en una Asamblea General convocada para el 27 de julio. La fecha había sido confirmada por el presidente de la comunidad, Raúl Callata, afirmaron fuentes directas de la asamblea. Sin embargo, el 19 de junio, de manera exprés, un grupo de habitantes convocó a una Asamblea Extraordinaria, que se realizó el viernes 21 de junio, a las 8.30, en la sede de la organización, frente a la plaza de la comunidad. De acuerdo a consultas con fuentes que pidieron no dar a conocer sus nombres, la invitación a los miembros -vota una persona por familia- dejó afuera de cualquier posibilidad de participar a los vecinos que no viven en Rinconadillas de lunes a viernes por motivos laborales y que suelen regresar los fines de semana. Muchos de ellos, se oponen a la minería de litio. Se trató de la misma estrategia realizada en la asamblea de Lipán meses atrás.

“Cuando se deben tomar medidas importantes, siempre se notifica a las familias con una semana de anticipación, como mínimo, y se les avisa a todas, incluso a las que están residiendo en otros lugares”, señaló una de las personas consultadas. “Pareciera que a propósito hicieron todo rápido”, se lamentó.

Por esta razón, sobre un total de 82 familias censadas, solo asistieron representantes de 51 familias, un número suficiente para que se realice la asamblea. Con tolerancia de media hora, en una de las mañanas más frías del año, la deliberación comenzó a las 9 con la exposición de un miembro informante, en representación de la comisión directiva de la comunidad, que detalló el motivo del encuentro.

Hubo varias exposiciones, pero la mayoría fue de quienes se mostraron a favor de darle el visto bueno a Tecpetrol y tras dos horas quedó en claro que no habría consenso, por lo que se votó a mano alzada. “Lastimosamente, nos ganaron”, señaló un asambleísta consultado.

Sobre esos 51 representantes, 29 votaron a favor de otorgarle la licencia social a Tecpetrol y 22 se opusieron. “Hay familias que están divididas debido a que la discusión interna no se había agotado porque así como se aceptó que un representante de la empresa nos informe sobre los supuestos beneficios, antes de la asamblea, se pretendía escuchar los argumentos de especialistas que se oponen a la actividad minera y que tienen sus razones. Pero esto último no se hizo”, se indicó. “Ahora nuestra comunidad es vista como traidora” frente al resto de las comunidades de la cuenca con las que tenían un acuerdo desde 2010, lamentó la fuente.

La novedad no tardó en llegar a los miembros de las 34 comunidades aborígenes que se encuentran en la cuenca de las Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc. Las primeras en expresarse en contra fueron las de Tusaquillas, ubicada a 31 kilómetros; y Santuario Tres Pozos, a 20 kilómetros. A través de comunicados indicaron que “continúan defendiendo el agua y el territorio”, que “no están de acuerdo con la decisión de algunos miembros de la comunidad de Rinconadillas” y que “no se respetó el Reglamento de la Cuenca de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc” que habían acordado las comunidades hace años. Es decir, decidir en bloque una postura común sobre los pedidos de licencia social.

En los últimos días se hicieron públicas numerosas expresiones en contra de la decisión de Rinconadillas y por esa razón, con la firma de su presidente y otras 44 personas, la comunidad emitió un comunicado dirigido a las autoridades y representantes de las comunidades de la zona. “Solicitamos a las autoridades y miembros de las comunidades aborígenes, incluidas sus comisiones directivas y órganos de comunicación y representación, abstenerse de continuar efectuando publicaciones, declaraciones, acusaciones, escraches, amenazas y requerimientos que de manera absolutamente improcedentes, agravian y difaman a los integrantes de nuestra comunidad”, señala el primer párrafo.

Además, solicitaron que “se dirijan hacia esta comunidad con el respeto, seriedad, formalidad, pericia y profesionalidad de rigor”.

La comunicación tiene otras consideraciones y pone en la superficie que el debate sobre la actividad está vivo y genera profundas diferencias hacia adentro y afuera de los pequeños pueblos de la Puna jujeña, un escenario que también se repite en esta región del lado salteño, frente a un Estado casi ausente en políticas educativas, de salud e infraestructura para estas poblaciones.

(Fuente: El Diario Ar)

The oil company Tecpetrol, owned by the multinational Techint, achieved its objective in the Puna Jujuy: the approval of a sector of the indigenous community of Rinconadillas, located in an isolated passage, 3,200 meters above sea level, at the highest point of this region, to explore the Guayatayoc Lagoon in search of lithium.

The territory of the Rinconadillas community is located in one of the most conflictive areas for lithium mining: the basin formed by the Salinas Grandes salt flat -one of the Seven Natural Wonders of Argentina- and the Guayatayoc Lagoon, where for 14 years a group of 38 communities have been opposing the landing of mining companies, disarming the business plans of the companies and the government of Jujuy, which promotes this type of extractive activity.

The Rinconadillas community was one of the 38 communities opposing lithium mining in their territories since 2010. Then, the assemblies that govern these communities decided that none of the communities would make separate decisions and that they would act as a block. The basin is one, they established then, and the decision against the mining companies had to be taken as a whole. They decided “No to lithium” and through roadblocks and lawsuits, which reached the Supreme Court of the Nation and the Argentinean Supreme Court of Justice, they decided to take a joint decision against the mining companies.

However, during the last year, a group of oil companies that developed mining divisions to enter the international lithium business began to split the alliance of the communities. The first was Pluspetrol, which succeeded in getting two communities, Sauzalito y Quera and Aguas Calientes, to separate from the group and agree to grant the oil company the social license to operate in their territories. The second was Pan American Energy in the community of Lipán. The third case is that of Tecpetrol.

How the decision was made


The decision of the Rinconadillas community to grant the social license to Techint’s oil company was adopted in an extraordinary meeting on June 21. The community is divided into two groups. One group opposes the arrival of mining because of the environmental risks and the danger of water scarcity in one of the driest areas of the country.

There are, on the other hand, those who are in favor and believe that Tecpetrol will solve the socioeconomic problems of the community: lack of employment and lack of basic services, in the face of the almost total absence of the State of Jujuy and the national government.

The debate was to take place at a General Assembly convened for July 27. The date had been confirmed by the president of the community, Raúl Callata, according to sources directly involved in the assembly. However, on June 19, a group of inhabitants called for an Extraordinary Assembly, which was held on Friday, June 21, at 8:30 am, at the organization’s headquarters, in front of the community’s square. According to sources who asked not to be named, the invitation to the members – one person per family – left out of any possibility of participating those neighbors who do not live in Rinconadillas from Monday to Friday for work reasons and who usually return on weekends. Many of them are opposed to lithium mining. This was the same strategy used in the Lipán assembly months ago.

“When important measures must be taken, the families are always notified at least a week in advance, and all of them are notified, even those who are residing in other places,” said one of the people consulted. “It seems that on purpose they did everything quickly,” he lamented.

For this reason, out of a total of 82 families registered, only representatives of 51 families attended, a sufficient number for the assembly to take place. With a half hour tolerance, in one of the coldest mornings of the year, the deliberation began at 9 o’clock with the presentation of an informant member, representing the board of directors of the community, who detailed the reason for the meeting.

There were several presentations, but the majority were in favor of giving Tecpetrol the go-ahead, and after two hours it became clear that there would be no consensus, so a vote was taken by a show of hands. “Unfortunately, they beat us”, said an assembly member who was consulted.

Out of those 51 representatives, 29 voted in favor of granting Tecpetrol the social license and 22 were opposed. “There are families who are divided because the internal discussion had not been exhausted because just as it was accepted that a representative of the company inform us about the alleged benefits, before the assembly, it was intended to listen to the arguments of specialists who oppose the mining activity and who have their reasons. But the latter was not done,” it was indicated. “Now our community is seen as a traitor” in front of the rest of the communities in the basin with which they had an agreement since 2010, the source lamented.

The news did not take long to reach the members of the 34 aboriginal communities located in the Salinas Grandes and Laguna de Guayatayoc basin. The first to express their opposition were those of Tusaquillas, located 31 kilometers away; and Tres Pozos Sanctuary, 20 kilometers away. Through communiqués they indicated that they “continue defending water and territory”, that they “do not agree with the decision of some members of the Rinconadillas community” and that “the Regulations of the Salinas Grandes and Laguna de Guayatayoc Basin” that the communities had agreed upon years ago were not respected. That is to say, to decide en bloc a common position on the social license requests.

In the last few days numerous expressions were made public against Rinconadillas’ decision and for that reason, with the signature of its president and 44 other people, the community issued a communiqué addressed to the authorities and representatives of the communities in the area. “We ask the authorities and members of the aboriginal communities, including their boards of directors and bodies of communication and representation, to refrain from continuing to make publications, statements, accusations, attacks, threats and demands that in an absolutely inappropriate manner, offend and defame the members of our community”, states the first paragraph.

They also requested that “they address this community with the respect, seriousness, formality, expertise and professionalism required”.

The communication has other considerations and shows that the debate on the activity is alive and generates deep differences inside and outside the small towns of the Puna of Jujuy, a scenario that is also repeated in this region on the Salta side, in front of a State almost absent in educational, health and infrastructure policies for these populations.

(Source: El Diario Ar)